Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de octubre de 2009

Málaga: Según datos del INE Durante el 2008 se produjeron 12 rupturas matrimoniales cada día . Los hijos y el reparto de la vivienda, son los mayores conflictos a la hora de la ruptura.

En 2008, según los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística, se produjeron 4.449 rupturas en la provincia -12 al día- de las cuales la mayoría fueron directamente divorcios (4.180), gracias a la nueva Ley, 266 fueron separaciones y sólo tres nulidades (aquí no se incluyen las eclesiásticas). Un número muy elevado si se tiene en cuenta que en 2008 se produjeron 7.200 matrimonios, pero que supone un 10,6% menos que en el año anterior.

Gabriela Domingo, delegada en Málaga de la Asociación Española de Abogados de Familia, explica que en los años anteriores, con la aparición de la nueva Ley del Divorcio que acorta los trámites a unos pocos meses si hay acuerdo, se produjo un auténtico boom pero, en estos momentos, "aunque desgraciadamente sigue habiendo muchos divorcios la crisis está retrayendo a muchas personas a separarse". Domingo señala que "si la situación es insostenible se tira para delante, pero si no es así tanto el hombre como la mujer están aguantando más" porque no pueden hacer frente al pago de pensiones o hipotecas si están en el paro.

En este sentido, la abogada asegura que cada vez se presentan en el Juzgado un mayor número de peticiones de modificaciones de medida, es decir, uno de los cónyuges divorciados -normalmente el padre- reclama al juez que se le rebaje el pago de la pensión porque no tenga trabajo o porque tenga hijos de nuevas parejas y no le alcance el dinero para todos. Domingo asegura que los jueces no suelen atender estas peticiones. "Hay que demostrar que se está en una ruina muy grande y que el que ha caído en ella no ha tenido la culpa para que te aprueben esa modificación", añade.

Esta abogada está especializada en estos asuntos y, como ella misma dice, "he visto de todo". Lo peor, en su opinión, es cuando aparece en escena la violencia doméstica. "Se ve mucho sufrimiento tanto en mujeres, que no saben qué hacer o cómo actuar, como en hombres porque muchos están siendo víctimas de denuncias falsas por parte de sus mujeres para obtener beneficios en el divorcio".

Domingo subraya que la custodia de los hijos y quién se queda con la vivienda suelen ser los mayores problemas, aunque rompe el mito de que haya parejas que se peleen hasta por los tenedores y los cuchillos. "Hay gente que no ha firmado un convenio de acuerdo simplemente por unas cortinas, pero no es lo normal. Las parejas no suelen ser tan minuciosas sino que se hace un reparto general", afirma la abogada quien, no obstante, apunta que "cuanto más influya la familia, más se suele perjudicar el proceso".

No es fácil para un abogado atender este tipo de situaciones. A los despachos suelen llegar personas, en muchos casos, destrozadas por el dolor. Y ellos tienen que intentar ser profesionales y ecuánimes. Sin embargo también ven de vez en cuando situaciones, cuanto menos, curiosas. Domingo recuerda que en una ocasión fue a verlos una mujer para hacerles una consulta. Todo bien hasta que les dijo que había dejado encerrado al marido en su casa, a cosa hecha, y pidió a los abogados que la acompañaran porque le daba miedo entrar sola en la vivienda ante la posible reacción del marido quien, dicho sea de paso, no era violento.

La abogada también recuerda a un matrimonio octogenario que, tras tres décadas de unión, decidió divorciarse por diferencias económicas, o el caso rocambolesco de una pareja homosexual que tenían tan buena relación que uno de ellos se casó con la hermana del otro cuando ésta se quedó embarazada y, al no contar con pareja, su hijo se iba a quedar sin el apellido paterno. Cuando se aprobó el matrimonio homosexual, la pareja decidió casarse por lo que el marido-novio tuvo que divorciarse de su cuñada para poder casarse con su hermano.

Historias, tristes y otras más simpáticas, para no dormir pero que cada vez se ven con más frecuencia en Málaga. Para los románticos, sigue habiendo más matrimonios que divorcios al año.

Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 24-09-2009

lunes, 19 de octubre de 2009

Los divorcios han aumentado un 351% en Soria en la última década

En la contra, las separaciones han disminuido un 82,8% y las nulidades se han mantenido. La tendencia cambia. En 1999 las separaciones doblaban los divorcios, ahora es al contrario.
Desde 1999 se han registrado en la provincia 1.463 disoluciones matrimoniales entre cónyuges de diferente sexo. La figura incluye tres tipos de procesos, divorcio, separación y nulidad, pero es en los primeros (divorcio) donde se ha registrado el incremento más importante, con una subida del 351,3% en la última década. En la contra, las separaciones han experimentado un tendencia a la baja, con un descenso del 82,8%, mientras que las nulidades se han mantenido en cifras prácticamente inexistentes.

Los datos ponen de manifiesto que la tendencia ha cambiado en Soria en una sola década bruscamente, dando un vuelco total. Si en 1999 era mucho más habitual recurrir a la separación (éstas doblaban a los divorcios), hoy en día lo común son los divorcios (doce veces superiores a las separaciones).

1.463 rupturas desde 1999

La evolución histórica evidencia, en términos generales (teniendo en cuenta las disoluciones matrimoniales en general sin distinguir el tipo de proceso), una clara tendencia al alza en los últimos años, marcada sustancialmente en 2004 y 2006, cuando se produjeron los picos de crecida más importantes con 177 y 189 procesos de disolución registrados en un solo año.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, desde 1999 se han registrado en Soria 1.463 procesos de separación y el dato más inferior es el del primera año contabilizado, desde donde se ha ido apreciando la subida. En 1999 se registraban en la provincia 113 procesos de ruptura matrimonial. En el último año, la cifra asciende hasta los 180, un 59,2% más.

El porcentaje es sustancial por sí mismo, pero es más acentuado si se distingue por tipo de ruptura.

821 divorcios en una década

La diferencia principal entre la separación y del divorcio, consiste en que la separación no disuelve el vínculo matrimonial, sólo queda suspendido, por lo que no permite volver a contraer matrimonio con una tercera persona. Sin embargo, con el divorcio, el vínculo se rompe, por lo que los cónyuges pueden volver a contraer matrimonio civil.

Tomando esta explicación como referencia, los datos evidencian que la figura de ruptura más elegida por los sorianos es el divorcio, con 821 casos reconocidos desde 1999 y un crecimiento superior al 300% en la última década. Mientras que en 1999 se registraron en Soria poco más de una treintena de casos (37), en el último año registrado (2008) el dato asciende a 167.

La tendencia ha sido continuada al alza, si bien es preciso puntualizar que fue entre 2005 y 2006 cuando se produjo el mayor incremento del número de divorcios en Soria, pasando de 72 en 2005 a 164 en 2006, es decir, un incremento del 127,7%.

Separaciones doblaban a divorcios

Mientras los divorcios han aumentado, las separaciones se han ido reduciendo sustancialmente, dando un vuelco total a tablas. Desde 1999 se han anotado en Soria 635 separaciones. La tendencia, como ya se ha mencionado, ha sido en este caso de decrecida, pasando de 76 casos en 1999 a 13 en el último año de referencia, el pasado 2008. El cambio ha sido muy brusco, ya que hace sólo una década las separaciones doblaban a los divorcios y ahora son prácticamente inexistentes (13) frente a los 167 casos de divorcio registrados.

2005, cambia la tendencia

Aunque el aumento de divorcios y el descenso de separaciones ha sido mantenido a lo largo de los años, lo cierto es que se puede decir los datos reflejan un punto de inflexión en 2005, cuando ambos tipos de ruptura casi se igualan (72 divorcios y 80 separaciones). Hasta entonces, la diferencia había sido brutal, como reflejan los datos de 2002 con 22 divorcios y 82 separaciones.

A partir de 2005, las tendencias se alteran y los datos de nulidades matrimoniales se dan la vuelta, de manera que en 2006 hay ya 164 divorcios frente a 25 separaciones.

Nulidades, Soria a la cabeza

Sorprenden los datos registraron en nulidades [desaparición del vínculo matrimonial, tanto para el pasado como para el futuro, de manera que mediante la nulidad se declara que no hubo matrimonio pese a su formal apariencia] ya que, pese a ser escasos, en los años registrados Soria estuvo a la cabeza de España. Sólo en 2004 y 2005 se registraron nulidades en la provincia, pero en esos años se registraron en Soria la mitad de las nulidades de todo el país.

Gana el consenso

En cuanto al tipo de acuerdo alcanzado, en el 62% de los casos registrados en 2008 en Soria se lograron divorcios (105) y separaciones (siete) consensuadas. Sin embargo, también se dieron 69 casos en los que no hubo acuerdo. En concreto, fueron 62 divorcios sin consenso y seis separaciones sin consenso.

Por partidos judiciales, gana con creces la capital. En el último dato aportado en la memoria de Justicia procedente a 2008, Soria registró 139 casos, la mayoría divorcios consensuados (80). Le sigue Almazán, con 24 casos, y El Burgo, con 17.

El 2 de marzo de 1932 España estrenó la norma que permitía las rupturas matrimoniales, hasta entonces sólo reguladas en Italia y Portugal.

Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 28-04-2009

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Desciende el número de rupturas matrimoniales en Jaén

Después de cuatro años consecutivos con importantes aumentos en el número de divorcios en la provincia jienense, asistimos a un cambio de tendencia. Según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, en el primer trimestre decidieron romper el vínculo matrimonial 389 parejas, lo que supone un descenso del 6,71 por ciento respecto al mismo período de 2008, cuando se computaron 417. Este no es un 'fenómeno' exclusivo de Jaén, sino que se observa en toda España.

Los factores.- Aunque la casuística es amplia y variada, lo cierto es que el coste legal de acabar con una vida en común oscila entre los 1.000 y los 1.500 euros. Se trata, sin lugar a dudas, de un buen pellizco teniendo en cuenta la situación financiera de muchas familias; aunque si se opta por utilizar un despacho de internet para proceder al divorcio, el coste se reduce en los divorcios de mutuo acuerdo a un precio que oscila entre los 400 y los 600 euros. Pero muchas veces los gastos legales no son el verdadero problema. Lo que realmente pesa como una losa son los gastos sobrevenidos que vendrán después, un importante condicionante si el algún miembro de la pareja no tiene trabajo o tiene un nivel de ingresos insuficiente para subsistir en solitario. Éste es el principal escollo que hace que muchos esposados perseveren y mantengan la convivencia de forma artificiosa. No hemos de olvidar que un proceso de estas características implica no sólo una menor disponibilidad de efectivo, sino que la parte que abandona el hogar tendrá que hacer frente a una serie de cargas, como el alquiler de una nueva vivienda, la pensión de manutención de los hijos y ciertas inversiones (fundamentalmente un vehículo).

El decano del Colegio de Abogados de Jaén, Francisco Javier Carazo, manifiesta que «en efecto, la gente aguanta más y la cifra de rupturas ha disminuido de forma notable en los últimos meses, un hecho que debe imputarse a la coyuntura actual y a la necesidad de hacer una serie de desembolsos que hacen que muchos se lo estén pensando dos veces». «Curiosamente -agrega Carazo- no se ha producido una reducción por la vía de la asistencia jurídica gratuita, tal y como se desprende de la mayor carga de trabajo que tienen los compañeros del turno de oficio».

Francisco Javier Carazo manifiesta que lo que está sucediendo en estos momentos contrasta con los incrementos que se produjeron a partir de 2005, cuando entró en vigor la ley que agilizaba los procesos de divorcio. «A pesar de ello, se seguirán produciendo repuntes en épocas puntuales, como después del verano, cuando muchos matrimonios se den cuenta de que lo suyo no tiene futuro y deciden emprender cada uno su propio camino», apunta.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 03-08-2009
.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La nueva ley de custodia compartida planea igualdad económica para el padre y la madre

Los afectados exigen que la norma incluya la liquidación judicial de gananciales

En un divorcio, la imagen habitual es ver al padre cogiendo las maletas y yéndose de casa. La legislación actual reparte la patria potestad entre los dos progenitores pero el custodio propio -en el 98% de los casos, la madre- es el que se queda con la casa, el piso, los bienes y, sobre todo, los hijos. El padre que hace las maletas se ve obligado a pagar la hipoteca de su antiguo domicilio sin poder disfrutarlo, comprarse un coche, pagar la pensión alimenticia a sus hijos, buscarse un piso para vivir, amueblarlo si puede y con lo que le sobra, si es que es así, comer él.

La futura ley de custodia compartida que ya prepara el Consell pretende acabar con esta discriminación de sexos. El varón, en este caso, suele ser el perjudicado. Por eso uno de los pilares fundamentales de la futura norma es que las dos partes del matrimonio parta en igualdad de condiciones a la hora de iniciar el proceso de divorcio. La Comunitat Valenciana, junto con Cataluña, es la autonomía pionera en poner en marcha una ley de este tipo para corregir, en parte, la excesiva rigidez del Código Civil.

Plataformas como Custodia Compartida Ya o la Asociación de Mujeres por la Igualdad y la Custodia Compartida creen vital que las cuestiones económica se separen claramente de los hijos en los procesos de divorcio. Una forma de acabar con los lamentables chantajes, que son muy habituales en las separaciones matrimoniales.

Una de las propuestas de la ley en la que se está trabajando es que el mediador que se establezca para el matrimonio negocie el mejore futuro para los dos progenitores. La idea es que por ley se pueda llegar a un acuerdo sobre el reparto de la casa -si se vende o se la queda una de las partes del matrimonio-, sobre el coche y los bienes. De esta manera, si la mujer decide quedarse con el hogar familiar, podría compensar económicamente a su marido para que este pudiera adquirir otra vivienda.

En la actualidad, el panorama es totalmente distinto. "Se están viviendo situaciones tremendas en la que los padres no pueden comprar ni una casa. Muchos duermen en el coche o comparten pisos 'patera' para poder tener un nuevo hogar. Por eso creemos que la inclusión en la ley de un mediador es básico para evitar este tipo de situaciones", señalaron ayer desde Mujeres por la Igualdad y Custodia Compartida.

De la misma opinión es David Ferrer, presidente de Custodia Compartida Ya, que apuesta por la liquidación judicial de gananciales. "Es algo que debe estar al margen del régimen de visitas pero que garantizaría que muchos padres no se tuvieran que ir a vivir a un camping". Además, Ferrer pide, como pasa en Euskadi, ayudas del Consell para que los padres separados con escasos recursos puedan acceder con mayor facilidad a viviendas de protección oficial.

Los expertos consideran que la ley debería incluir también una artículo que exigiera a los progenitores realizar un plan de responsabilidad parental. Una especie de declaración firme para comprometerse a mantener la educación de los hijos y para garantizar su subsistencia. Además, también habría que incluir la obligación de que los padres no utilizarán malas prácticas como el chantaje con los hijos para presionar a la otra parte del matrimonio.

Sobre 15.000 divorcios

La futura ley de custodia compartida pretende también romper con los regímenes severos de visita, en los que, habitualmente, el padre sólo puede ver a sus hijo un fin de semana alterno y la mitad de las vacaciones escolares. La idea es que los dos progenitores puedan compartir casi a partes iguales el desarrollo y educación de sus vástagos.

La Comunitat Valenciana es una de las autonomías de España en la que más divorcios se producen. De hecho, cada año se separan en territorio valenciano cerca de 15.000 parejas. En los primeros nueve meses de 2008 -los últimos datos estadísticos disponibles- se contabilizaron 11.974 separaciones y divorcios. La Comunitat sólo fue superada por Andalucía, Cataluña y Madrid.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 13-04-2009
.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Según datos del INE durante el 2008 se produjeron 12 rupturas matrimoniales cada día . Los hijos y el reparto de la vivienda, son los mayores conflictos a la hora de la ruptura

En 2008, según los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística, se produjeron 4.449 rupturas en la provincia -12 al día- de las cuales la mayoría fueron directamente divorcios (4.180), gracias a la nueva Ley, 266 fueron separaciones y sólo tres nulidades (aquí no se incluyen las eclesiásticas). Un número muy elevado si se tiene en cuenta que en 2008 se produjeron 7.200 matrimonios, pero que supone un 10,6% menos que en el año anterior.

Gabriela Domingo, delegada en Málaga de la Asociación Española de Abogados de Familia, explica que en los años anteriores, con la aparición de la nueva Ley del Divorcio que acorta los trámites a unos pocos meses si hay acuerdo, se produjo un auténtico boom pero, en estos momentos, "aunque desgraciadamente sigue habiendo muchos divorcios la crisis está retrayendo a muchas personas a separarse". Domingo señala que "si la situación es insostenible se tira para delante, pero si no es así tanto el hombre como la mujer están aguantando más" porque no pueden hacer frente al pago de pensiones o hipotecas si están en el paro.

En este sentido, la abogada asegura que cada vez se presentan en el Juzgado un mayor número de peticiones de modificaciones de medida, es decir, uno de los cónyuges divorciados -normalmente el padre- reclama al juez que se le rebaje el pago de la pensión porque no tenga trabajo o porque tenga hijos de nuevas parejas y no le alcance el dinero para todos. Domingo asegura que los jueces no suelen atender estas peticiones. "Hay que demostrar que se está en una ruina muy grande y que el que ha caído en ella no ha tenido la culpa para que te aprueben esa modificación", añade.

Esta abogada está especializada en estos asuntos y, como ella misma dice, "he visto de todo". Lo peor, en su opinión, es cuando aparece en escena la violencia doméstica. "Se ve mucho sufrimiento tanto en mujeres, que no saben qué hacer o cómo actuar, como en hombres porque muchos están siendo víctimas de denuncias falsas por parte de sus mujeres para obtener beneficios en el divorcio".

Domingo subraya que la custodia de los hijos y quién se queda con la vivienda suelen ser los mayores problemas, aunque rompe el mito de que haya parejas que se peleen hasta por los tenedores y los cuchillos. "Hay gente que no ha firmado un convenio de acuerdo simplemente por unas cortinas, pero no es lo normal. Las parejas no suelen ser tan minuciosas sino que se hace un reparto general", afirma la abogada quien, no obstante, apunta que "cuanto más influya la familia, más se suele perjudicar el proceso".

No es fácil para un abogado atender este tipo de situaciones. A los despachos suelen llegar personas, en muchos casos, destrozadas por el dolor. Y ellos tienen que intentar ser profesionales y ecuánimes. Sin embargo también ven de vez en cuando situaciones, cuanto menos, curiosas. Domingo recuerda que en una ocasión fue a verlos una mujer para hacerles una consulta. Todo bien hasta que les dijo que había dejado encerrado al marido en su casa, a cosa hecha, y pidió a los abogados que la acompañaran porque le daba miedo entrar sola en la vivienda ante la posible reacción del marido quien, dicho sea de paso, no era violento.

La abogada también recuerda a un matrimonio octogenario que, tras tres décadas de unión, decidió divorciarse por diferencias económicas, o el caso rocambolesco de una pareja homosexual que tenían tan buena relación que uno de ellos se casó con la hermana del otro cuando ésta se quedó embarazada y, al no contar con pareja, su hijo se iba a quedar sin el apellido paterno. Cuando se aprobó el matrimonio homosexual, la pareja decidió casarse por lo que el marido-novio tuvo que divorciarse de su cuñada para poder casarse con su hermano.

Historias, tristes y otras más simpáticas, para no dormir pero que cada vez se ven con más frecuencia en Málaga. Para los románticos, sigue habiendo más matrimonios que divorcios al año.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 25-09-2009
.

lunes, 21 de septiembre de 2009

La relación con la ex-pareja tras el divorcio

Fuente: “Therapeutic Mediation: A Saner Way of Disputing”, by Beth M. Erickson, Journal of the American Academy of Matrimonial Lawyers, Volume 14 1997 Number 2.

Cómo será la relación de dos personas que se acaban de divorciar dependerá de muchos factores, entre ellos las causas de la separación, la etapa emocional en la que se encuentre cada uno y si procrearon o no hijos. El divorcio, con toda probabilidad afecte sus relaciones con familiares, amigos y conocidos, y hasta con colegas y compañeros de trabajo si laboran en el mismo lugar.

“El divorcio es un proceso lleno de emociones fuertes que tienden a afectar los estados de ánimo y las conductas de los integrantes de la pareja y personas allegadas a estos individuos, incluyendo a los hijos”, establece la doctora Monique Jiménez, psicóloga clínica que imparte el curso de Terapia de Familia en la Universidad Carlos Albizu.

La doctora, que en su práctica privada se especializa en niños y adolescentes, conoce el asunto de primera mano pues el divorcio es el problema que más afecta a sus jóvenes pacientes. Destaca que las estadísticas en Estados Unidos indican que aproximadamente 50% de los matrimonios en primeras nupcias terminan en divorcio, mientras que de 60 a 75% de las uniones en segundas nupcias fracasa. Considera que los porcentajes se repiten en Puerto Rico.

“Se estima que más de un millón de niños son afectados por el divorcio en Estados Unidos”, apunta Jiménez. Dice que los estimados pueden extrapolarse a Puerto Rico.

“Es un tema que está siendo experimentado y afecta a una cantidad de adultos bastante grande. Asimismo, afecta a adultos al igual que a niños. Puede también afectar conductas en el trabajo, la motivación, o sea, que pudiera afectar la vida completa de estos individuos; no solamente en el ámbito de la familia”, agrega la psicóloga del Children and Adolescents Psicological Services.

Algunos de los elementos que afectan la respuesta de las personas a un proceso de divorcio son cultura, creencias religiosas, crianza y expectativas de los individuos respecto a una pareja. Otro elemento que Jiménez destaca es la causa de la separación y el cómo manejen la comunicación de acuerdo con el nuevo rol.

La especialista indica que en casos donde la causa del divorcio es abuso, maltrato o infidelidad las personas evitan relacionarse porque hacerlo les afectaría; se alejan para mantenerse saludables física y emocionalmente. Mientras, otras se ven forzadas a mantener una relación cordial, usualmente porque tienen hijos y comparten la custodia.

“Personas que sí mantienen una relación con su ex pareja sencillamente se dieron cuenta de que aunque el matrimonio no funcionó, en su autoestima propia no les afecta mantener esa amistad. Se dieron cuenta de que la relación romántica no era para ellos, pueden definir su relación como una de amigos y no de pareja romántica, hacerlo bien claro, y no hay expectativas de que regresen”, describe.

Sin embargo, Jiménez insiste en que durante el proceso de divorcio cada miembro de la pareja puede estar en una etapa emocional diferente y quizás uno de ellos no esté listo para llevar un nuevo tipo de relación. Para sanar emocionalmente, dice la psicóloga, estos individuos necesitan una separación física y cambiar todo a su alrededor, encontrar un camino nuevo, saludable y en el que se sientan contentos consigo mismos.

Si la pareja no tiene hijos, el proceso puede ser más fácil o menos complejo, pues cada cual decide si desea mantener una relación con el otro o no, y no hay nada que los ate. Incluso si comparten otras relaciones -familiares, con amigos cercanos o compañeros de trabajo- la situación se puede manejar bien si se comunican efectivamente las emociones y los nuevos roles a esas personas cuando se entienda necesario. Pero si tienen hijos entonces deben procurar el bienestar de éstos, sobre todo si aún son menores.

“El rol de estos adultos pudiera cambiar completamente en cómo ellos se relacionan. Puede tomar tiempo en lo que se adaptan a estos nuevos roles o papeles. Es importante que esta ex pareja que ahora se va a comunicar con relación a sus hijos tenga una comunicación efectiva”, sostiene la psicóloga especialista en niños y adolescentes.

Para lograrlo pueden limitar las conversaciones a temas sobre los chicos y sus necesidades, y enfocarse en mantener una relación cordial sin entrar en las dificultades que tuvieron como pareja.

Deben reconocer que inevitablemente tendrán que encontrarse y compartir en eventos sociales como cumpleaños y graduaciones, e incluso llegará el momento en que participen sus nuevas parejas.

Para minimizar el impacto negativo en los hijos deben hablar positivo el uno del otro con ellos y evitar discusiones en su presencia. Se le aconseja a aquel progenitor que no tenga la custodia primaria o completa, que mantenga contacto y comunicación constante con sus hijos pues esto, tal y como asegura Jiménez, ayuda a que su relación con ellos y con la ex pareja sea más saludable.

En muchos casos es recomendable acudir a la mediación terapeútica.

Un equipo interdisciplinario compuesto por una abogada especialista en derecho de familia y una terapista matrimonial y de familia certificada ofrecen lassiguientes recomendaciones que surgen de su propuesta de Mediación Terapéutica, publicada en el boletín de la American Academy of Matrimonial Lawyers.

•Identificar y resolver el impasse que comprometió el matrimonio para que esas mismas tendencias no creen un impasse en el proceso de divorcio.

•Enseñar a las dos personas a relacionarse mientras logran los acuerdos legales.

•Dirigir a ambas partes para que aprendan a relacionarse de una nueva forma luego del divorcio, lo que resulta particularmente importante si hay niños.

•Mirar la relación desde una perspectiva sistémica -como un todo- e identificar sus dinámicas principales para que cada uno se comprometa y facilite el logro de acuerdos.

•Ayudar a las partes a asumir responsabilidad en la solución de sus problemas.

•Buscar un cierto grado de entendimiento mutuo para que la pareja pueda colaborar en la resolución de sus asuntos.

•La mediación permite ayudar a ambas partes a llegar a acuerdos luego de que han explorado sus diferencias y dificultades, desarrollado opciones y considerado alternativas a lo largo del proceso.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 16-11-2007
.

martes, 1 de septiembre de 2009

Una media de 10 parejas al día inician los trámites de su divorcio en la provincia de Cádiz

Los cónyuges acuden con mayor frecuencia a los gabinetes de mediación familiar para alcanzar acuerdos antes del juicio

Durante 2008 se separaron casi 3.700 matrimonios, la mitad fue de forma no dialogada.

Todavía son más los que deciden casarse que los que se separan o divorcian, pero las cifras comienzan a estrecharse. El año pasado pidieron el divorcio 3.681 matrimonios gaditanos, lo que supone un aumento considerable con respecto al año anterior (3.286). El dato lo acaba de publicar el Consejo General del Poder Judicial y da a entender que los contratos con la hipoteca o con la empresa resultan más duraderos que los que se firman al casarse –sea por la Iglesia o por lo civil-.

La tendencia no es nueva, se repite desde la reforma de la Ley del Divorcio en 2005, cuando se duplicaron los procesos judiciales en un solo año. Los cónyuges pueden pedir directamente el divorcio una vez transcurridos tres meses desde la boda. El ahorro de tiempo también es notable, de hecho, más de la mitad de demandas se resuelven en seis meses.

Pero no todos las rupturas resultan fáciles. De común acuerdo se separa algo menos de la mitad de los que lo solicitan. «En este caso es habitual que no hayan hijos de por medio», asegura el abogado gaditano Manuel Ruiz, especializado en este tipo de casos. Precisamente la mayoría de las parejas que recurren a la vía judicial para alcanzar un acuerdo suele ser por esta cuestión. También les cuesta más dar el paso de vivir separados por este motivo. La experiencia le dice al letrado que cuando hay niños de entre ocho y trece años se intenta mantener la pareja para evitar traumas, pero «cuando son más pequeños o ya independientes se muestran más decididos a terminar con la relación».

El abogado deja claro que en esta circunstancia «los hijos no pueden ser considerados como un problema, sino como una obligación y un derecho».

Los hijos

Precisamente, los problemas para ponerse de acuerdo llevan a muchos padres a acudir a gabinetes de mediación familiar para tomar una decisión sobre los menores. Desde 2002 la provincia cuenta con un servicio público que ofrece la Asociación Arcaduz con la financiación de la Junta. Los profesionales atienden entre 80 y 100 casos al año, con una media de entre dos y doce sesiones por cada familia.

La responsable del gabinete, Ana Campos, reconoce que el número de matrimonios que reciben cada año va en aumento. La posibilidad de alcanzar un acuerdo antes del juicio supone un ahorro de sufrimiento y dinero, con lo que el servicio se hace más popular. La situación económica de los cónyuges y el conocimiento sobre este dispositivo han sido los principales motivos de la subida.

Tras siete años de atención en la provincia, el departamento gaditano ha detectado un descenso importante en la edad de la pareja. Los usuarios actuales tienen entre cinco y diez años menos que aquellos que acudían por primera vez a las instalaciones de Arcaduz. «No sabemos explicar este descenso, pero ha sido generalizado. Ahora la media está entre 30 y 36 años cuando antes superaban los 40», insiste la profesional.

Los motivos

La duración también es menor. Ahora llegan con un tiempo de convivencia de entre siete y diez años, frente a los 15 que llegaban a aguantar antes.

Las razones clásicas de infidelidad, problemas económicos o mala relación con los suegros nada tienen que ver con los motivos actuales. Según Campos, es la falta de comunicación y seguir distintos caminos de madurez lo que rompen las parejas. «Aunque suene raro el no me entienden es lo que más se oye en las sesiones», asegura.

El proceso de mediación se intenta llevar a cabo con la pareja, aunque la comunicación entre ambos sea mínima. «Sólo así podemos mantener la confianza con los dos para tomar la mejor decisión sobre los hijos». Muchos de los matrimonios que lo reciben ya habían pasado por los tribunales y llegan con una sentencia de mutuo acuerdo que les resulta imposible cumplir. Ana Campos insiste en que no se deben tomar decisiones a la ligera y menos aún en medio de un proceso doloroso. «Algunas parejas acuerdan pensiones de alimentación o tiempos de convivencia a los que no pueden hacer frente y hay que volver a empezar», explica.

Los costes

Los costes de un abogado y las minutas de los procuradores oscilan entre los 400 euros, cuando es de mutuo acuerdo, y los 3.000 si no hay consenso. «Resulta mucho más barato cuando ya hay una puesta en común entre los cónyuges», recalca Juan Rubio, abogado matrimonialista que presta servicio en Jerez.

Para decidir qué hacer con los hijos, la vía judicial siempre es la más cara. El divorcio Contencioso puede superar los 5.000 y en el 95% de los casos la custodia queda en manos de la madre. La guerra judicial por los niños es cara y suma euros cuando el proceso pasa de órgano. El siguiente paso es la Audiencia Provincial y de ahí al Constitucional.

Las facilidades para divorciarse han dejado en un segundo lugar a las separaciones, que antes de 2005 suponían el paso previo a la sentencia definitiva del proceso. A lo largo del año pasado apenas se separaron 345 parejas, de las que 185 lo hicieron de mutuo acuerdo.

En el caso de las separaciones existe una mayor homogeneidad en el tiempo medio de convivencia, siendo a los 16 años de matrimonio el momento más frecuente en el que se produjeron estas rupturas.

Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 31-08-2009.