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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Desciende el número de rupturas matrimoniales en Jaén

Después de cuatro años consecutivos con importantes aumentos en el número de divorcios en la provincia jienense, asistimos a un cambio de tendencia. Según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, en el primer trimestre decidieron romper el vínculo matrimonial 389 parejas, lo que supone un descenso del 6,71 por ciento respecto al mismo período de 2008, cuando se computaron 417. Este no es un 'fenómeno' exclusivo de Jaén, sino que se observa en toda España.

Los factores.- Aunque la casuística es amplia y variada, lo cierto es que el coste legal de acabar con una vida en común oscila entre los 1.000 y los 1.500 euros. Se trata, sin lugar a dudas, de un buen pellizco teniendo en cuenta la situación financiera de muchas familias; aunque si se opta por utilizar un despacho de internet para proceder al divorcio, el coste se reduce en los divorcios de mutuo acuerdo a un precio que oscila entre los 400 y los 600 euros. Pero muchas veces los gastos legales no son el verdadero problema. Lo que realmente pesa como una losa son los gastos sobrevenidos que vendrán después, un importante condicionante si el algún miembro de la pareja no tiene trabajo o tiene un nivel de ingresos insuficiente para subsistir en solitario. Éste es el principal escollo que hace que muchos esposados perseveren y mantengan la convivencia de forma artificiosa. No hemos de olvidar que un proceso de estas características implica no sólo una menor disponibilidad de efectivo, sino que la parte que abandona el hogar tendrá que hacer frente a una serie de cargas, como el alquiler de una nueva vivienda, la pensión de manutención de los hijos y ciertas inversiones (fundamentalmente un vehículo).

El decano del Colegio de Abogados de Jaén, Francisco Javier Carazo, manifiesta que «en efecto, la gente aguanta más y la cifra de rupturas ha disminuido de forma notable en los últimos meses, un hecho que debe imputarse a la coyuntura actual y a la necesidad de hacer una serie de desembolsos que hacen que muchos se lo estén pensando dos veces». «Curiosamente -agrega Carazo- no se ha producido una reducción por la vía de la asistencia jurídica gratuita, tal y como se desprende de la mayor carga de trabajo que tienen los compañeros del turno de oficio».

Francisco Javier Carazo manifiesta que lo que está sucediendo en estos momentos contrasta con los incrementos que se produjeron a partir de 2005, cuando entró en vigor la ley que agilizaba los procesos de divorcio. «A pesar de ello, se seguirán produciendo repuntes en épocas puntuales, como después del verano, cuando muchos matrimonios se den cuenta de que lo suyo no tiene futuro y deciden emprender cada uno su propio camino», apunta.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 03-08-2009
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viernes, 25 de septiembre de 2009

Según datos del INE durante el 2008 se produjeron 12 rupturas matrimoniales cada día . Los hijos y el reparto de la vivienda, son los mayores conflictos a la hora de la ruptura

En 2008, según los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística, se produjeron 4.449 rupturas en la provincia -12 al día- de las cuales la mayoría fueron directamente divorcios (4.180), gracias a la nueva Ley, 266 fueron separaciones y sólo tres nulidades (aquí no se incluyen las eclesiásticas). Un número muy elevado si se tiene en cuenta que en 2008 se produjeron 7.200 matrimonios, pero que supone un 10,6% menos que en el año anterior.

Gabriela Domingo, delegada en Málaga de la Asociación Española de Abogados de Familia, explica que en los años anteriores, con la aparición de la nueva Ley del Divorcio que acorta los trámites a unos pocos meses si hay acuerdo, se produjo un auténtico boom pero, en estos momentos, "aunque desgraciadamente sigue habiendo muchos divorcios la crisis está retrayendo a muchas personas a separarse". Domingo señala que "si la situación es insostenible se tira para delante, pero si no es así tanto el hombre como la mujer están aguantando más" porque no pueden hacer frente al pago de pensiones o hipotecas si están en el paro.

En este sentido, la abogada asegura que cada vez se presentan en el Juzgado un mayor número de peticiones de modificaciones de medida, es decir, uno de los cónyuges divorciados -normalmente el padre- reclama al juez que se le rebaje el pago de la pensión porque no tenga trabajo o porque tenga hijos de nuevas parejas y no le alcance el dinero para todos. Domingo asegura que los jueces no suelen atender estas peticiones. "Hay que demostrar que se está en una ruina muy grande y que el que ha caído en ella no ha tenido la culpa para que te aprueben esa modificación", añade.

Esta abogada está especializada en estos asuntos y, como ella misma dice, "he visto de todo". Lo peor, en su opinión, es cuando aparece en escena la violencia doméstica. "Se ve mucho sufrimiento tanto en mujeres, que no saben qué hacer o cómo actuar, como en hombres porque muchos están siendo víctimas de denuncias falsas por parte de sus mujeres para obtener beneficios en el divorcio".

Domingo subraya que la custodia de los hijos y quién se queda con la vivienda suelen ser los mayores problemas, aunque rompe el mito de que haya parejas que se peleen hasta por los tenedores y los cuchillos. "Hay gente que no ha firmado un convenio de acuerdo simplemente por unas cortinas, pero no es lo normal. Las parejas no suelen ser tan minuciosas sino que se hace un reparto general", afirma la abogada quien, no obstante, apunta que "cuanto más influya la familia, más se suele perjudicar el proceso".

No es fácil para un abogado atender este tipo de situaciones. A los despachos suelen llegar personas, en muchos casos, destrozadas por el dolor. Y ellos tienen que intentar ser profesionales y ecuánimes. Sin embargo también ven de vez en cuando situaciones, cuanto menos, curiosas. Domingo recuerda que en una ocasión fue a verlos una mujer para hacerles una consulta. Todo bien hasta que les dijo que había dejado encerrado al marido en su casa, a cosa hecha, y pidió a los abogados que la acompañaran porque le daba miedo entrar sola en la vivienda ante la posible reacción del marido quien, dicho sea de paso, no era violento.

La abogada también recuerda a un matrimonio octogenario que, tras tres décadas de unión, decidió divorciarse por diferencias económicas, o el caso rocambolesco de una pareja homosexual que tenían tan buena relación que uno de ellos se casó con la hermana del otro cuando ésta se quedó embarazada y, al no contar con pareja, su hijo se iba a quedar sin el apellido paterno. Cuando se aprobó el matrimonio homosexual, la pareja decidió casarse por lo que el marido-novio tuvo que divorciarse de su cuñada para poder casarse con su hermano.

Historias, tristes y otras más simpáticas, para no dormir pero que cada vez se ven con más frecuencia en Málaga. Para los románticos, sigue habiendo más matrimonios que divorcios al año.


Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 25-09-2009
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martes, 1 de septiembre de 2009

Una media de 10 parejas al día inician los trámites de su divorcio en la provincia de Cádiz

Los cónyuges acuden con mayor frecuencia a los gabinetes de mediación familiar para alcanzar acuerdos antes del juicio

Durante 2008 se separaron casi 3.700 matrimonios, la mitad fue de forma no dialogada.

Todavía son más los que deciden casarse que los que se separan o divorcian, pero las cifras comienzan a estrecharse. El año pasado pidieron el divorcio 3.681 matrimonios gaditanos, lo que supone un aumento considerable con respecto al año anterior (3.286). El dato lo acaba de publicar el Consejo General del Poder Judicial y da a entender que los contratos con la hipoteca o con la empresa resultan más duraderos que los que se firman al casarse –sea por la Iglesia o por lo civil-.

La tendencia no es nueva, se repite desde la reforma de la Ley del Divorcio en 2005, cuando se duplicaron los procesos judiciales en un solo año. Los cónyuges pueden pedir directamente el divorcio una vez transcurridos tres meses desde la boda. El ahorro de tiempo también es notable, de hecho, más de la mitad de demandas se resuelven en seis meses.

Pero no todos las rupturas resultan fáciles. De común acuerdo se separa algo menos de la mitad de los que lo solicitan. «En este caso es habitual que no hayan hijos de por medio», asegura el abogado gaditano Manuel Ruiz, especializado en este tipo de casos. Precisamente la mayoría de las parejas que recurren a la vía judicial para alcanzar un acuerdo suele ser por esta cuestión. También les cuesta más dar el paso de vivir separados por este motivo. La experiencia le dice al letrado que cuando hay niños de entre ocho y trece años se intenta mantener la pareja para evitar traumas, pero «cuando son más pequeños o ya independientes se muestran más decididos a terminar con la relación».

El abogado deja claro que en esta circunstancia «los hijos no pueden ser considerados como un problema, sino como una obligación y un derecho».

Los hijos

Precisamente, los problemas para ponerse de acuerdo llevan a muchos padres a acudir a gabinetes de mediación familiar para tomar una decisión sobre los menores. Desde 2002 la provincia cuenta con un servicio público que ofrece la Asociación Arcaduz con la financiación de la Junta. Los profesionales atienden entre 80 y 100 casos al año, con una media de entre dos y doce sesiones por cada familia.

La responsable del gabinete, Ana Campos, reconoce que el número de matrimonios que reciben cada año va en aumento. La posibilidad de alcanzar un acuerdo antes del juicio supone un ahorro de sufrimiento y dinero, con lo que el servicio se hace más popular. La situación económica de los cónyuges y el conocimiento sobre este dispositivo han sido los principales motivos de la subida.

Tras siete años de atención en la provincia, el departamento gaditano ha detectado un descenso importante en la edad de la pareja. Los usuarios actuales tienen entre cinco y diez años menos que aquellos que acudían por primera vez a las instalaciones de Arcaduz. «No sabemos explicar este descenso, pero ha sido generalizado. Ahora la media está entre 30 y 36 años cuando antes superaban los 40», insiste la profesional.

Los motivos

La duración también es menor. Ahora llegan con un tiempo de convivencia de entre siete y diez años, frente a los 15 que llegaban a aguantar antes.

Las razones clásicas de infidelidad, problemas económicos o mala relación con los suegros nada tienen que ver con los motivos actuales. Según Campos, es la falta de comunicación y seguir distintos caminos de madurez lo que rompen las parejas. «Aunque suene raro el no me entienden es lo que más se oye en las sesiones», asegura.

El proceso de mediación se intenta llevar a cabo con la pareja, aunque la comunicación entre ambos sea mínima. «Sólo así podemos mantener la confianza con los dos para tomar la mejor decisión sobre los hijos». Muchos de los matrimonios que lo reciben ya habían pasado por los tribunales y llegan con una sentencia de mutuo acuerdo que les resulta imposible cumplir. Ana Campos insiste en que no se deben tomar decisiones a la ligera y menos aún en medio de un proceso doloroso. «Algunas parejas acuerdan pensiones de alimentación o tiempos de convivencia a los que no pueden hacer frente y hay que volver a empezar», explica.

Los costes

Los costes de un abogado y las minutas de los procuradores oscilan entre los 400 euros, cuando es de mutuo acuerdo, y los 3.000 si no hay consenso. «Resulta mucho más barato cuando ya hay una puesta en común entre los cónyuges», recalca Juan Rubio, abogado matrimonialista que presta servicio en Jerez.

Para decidir qué hacer con los hijos, la vía judicial siempre es la más cara. El divorcio Contencioso puede superar los 5.000 y en el 95% de los casos la custodia queda en manos de la madre. La guerra judicial por los niños es cara y suma euros cuando el proceso pasa de órgano. El siguiente paso es la Audiencia Provincial y de ahí al Constitucional.

Las facilidades para divorciarse han dejado en un segundo lugar a las separaciones, que antes de 2005 suponían el paso previo a la sentencia definitiva del proceso. A lo largo del año pasado apenas se separaron 345 parejas, de las que 185 lo hicieron de mutuo acuerdo.

En el caso de las separaciones existe una mayor homogeneidad en el tiempo medio de convivencia, siendo a los 16 años de matrimonio el momento más frecuente en el que se produjeron estas rupturas.

Artículo publicado en nuestra Web originalmente el día 31-08-2009.

lunes, 31 de agosto de 2009

Los niños sufren más que las niñas cuando sus padres se divorcian

Los niños llevan peor que las niñas que sus padres se divorcien, si bien la mayoría de los problemas de los hijos ya existen antes de que sus padres decidan romper definitivamente su matrimonio y no aumentan por esta circunstancia.

Así lo afirma la profesora de la Universidade do Miño, Barbara Figueiredo, quien hoy ha participado en el curso de verano de la Universidad del País Vasco "¿Qué podemos hacer ante el divorcio y la separación?".

Esta experta señala que la edad más conflictiva para afrontar un divorcio es la comprendida entre los 3 y los 5 años, y asegura que "es normal" que en una primera fase el niño esté triste y añore a su familia.

Uno de los principales problemas se manifiesta con las mudanzas y los cambios de vida porque el niño "no sabe qué le espera" y se enfrenta a una situación que puede acarrearle dificultades en la asimilación de ciertas competencias.

Para evitar que el menor viva "en dos mundos diferentes", esta especialista subraya que la mejor solución es la custodia compartida y que las reglas sean las mismas o lo más parecidas posibles en las casas del padre y de la madre.

El problema suele surgir, a su juicio, cuando los pequeños forman parte del conflicto y los padres no se hablan, puesto que no debería haber ninguna anomalía si la ruptura se pacta.

Figueiredo se refiere a diversos estudios que afirman que la satisfacción de los divorciados va aumentando después de tomar la decisión y superar la negatividad que arrastraban.

Tras apuntar que el 40 por ciento de los divorcios se firman durante la primera década del matrimonio, la experta asegura que la mitad de los divorciados se vuelven a casar.

Principalmente los hombres, que lo hacen antes, ya que su nivel de estrés suele ser menor antes y después de formalizar la ruptura, mientras que la tensión entre sexos se equipara en el momento del divorcio.

La profesora de la Facultad de Psicología de la UPV y directora del curso, Sagrario Yárnoz, ha reconocido que es difícil dar "recetas" para afrontar un divorcio, si bien ha aconsejado que no se tome como "una ofensa personal".

Yárnoz, quien ha insistido en que un divorcio no es sino "situación transitoria", ha lamentado que haya personas cuyo fin sea "fastidiar" a su ex pareja, incluso valiéndose de sus hijos.

Para la directora del curso, un divorcio debe limitarse a un "mal trago" y entenderse como una "puerta abierta" y una oportunidad de renovarse.

Artículo publicado en nuestra Web originalmente el 20-08-2009.